Europa vive la peor temporada de incendios desde que hay registros: cientos de miles de hectáreas arrasadas y regiones enteras en alerta. Y no solo en países mediterráneos, también en el norte, desde Escocia hasta Alemania. Las condiciones laborales de los bomberos o una política de prevención insuficiente avivan las llamas. Pero hay salidas: usar los cultivos agrícolas como cortafuegos, fomentar la diversidad de los bosques y aumentar la cooperación europea.