
Los vientos fríos y la lluvia persistente no disuadieron a decenas de personas que se congregaron en la playa de Carcavelos, cerca de Lisboa, para darse el primer baño en el mar de 2026.
La cita, celebrada el jueves, marcó el inicio del Año Nuevo con un chapuzón en el Atlántico pese a las bajas temperaturas y el mar revuelto.
Algunos bañistas lucieron atuendos festivos al correr hacia el agua, entre risas y ánimos desde la orilla.
El baño de Año Nuevo se ha consolidado como una tradición en la zona de Cascais, que atrae tanto a vecinos como a visitantes.
