
El presidente venezolano está contra las cuerdas: en los últimos meses ha enfrentado bombardeos estadounidenses contra embarcaciones en el Caribe, un despliegue militar masivo a pocos kilómetros de sus costas y el cierre total del espacio aéreo ordenado por Washington. En este contexto de máxima tensión, Caracas denunció este domingo ante la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP+) que Estados Unidos está llevando a cabo una “agresión directa” para intentar asfixiar al país y “apoderarse de sus recursos petroleros”.
La delegación venezolana intervino durante la segunda conferencia ministerial de OPEP+ y pidió apoyo político y diplomático al grupo de productores. Según Caracas, el incremento de operaciones militares de Estados Unidos en el Caribe constituye una “violación del Derecho Internacional” y amenaza la estabilidad energética global.
El Gobierno de Nicolás Maduro sostiene que las acciones estadounidenses buscan “desestabilizar” al país y afectar su capacidad de exportación. Venezuela pidió a los miembros de la OPEP+ que se solidaricen ante lo que considera una escalada que, de prolongarse, podría poner “en grave peligro la estabilidad de la producción petrolera venezolana y el mercado mundial”.
La suspensión de vuelos deja en el limbo a miles de pasajeros
La denuncia se produce poco después de que Estados Unidos ordenara considerar el espacio aéreo sobre Venezuela y las zonas circundantes como “cerrado en su totalidad”, una medida que obligó a aerolíneas internacionales a suspender vuelos, canceló rutas comerciales y dejó en el limbo a miles de pasajeros. Caracas respondió activando un plan de emergencia para facilitar el retorno de ciudadanos varados en el extranjero y acusó a Washington de crear un bloqueo de facto.
Varios gobiernos latinoamericanos, entre ellos el colombiano, liderado por Gustavo Petro, han expresado preocupación por la escalada y recomiendan recurrir a la mediación internacional para evitar un mayor deterioro de la situación. Analistas advierten que, si la tensión continúa, Venezuela podría enfrentarse a una crisis humanitaria agravada y el mercado petrolero mundial a una nueva ola de volatilidad.
