
Un nuevo análisis de sangre que detecta el Alzhéimer tomando una muestra de un pinchazo en el dedo podría diagnosticar la enfermedad en fases tempranas, mucho antes de que los síntomas se agraven, según un nuevo estudio a escala europea.
El nuevo método, aún no disponible para uso clínico, podría permitir con el tiempo que la gente recoja muestras en casa y las envíe al laboratorio, aumentando la accesibilidad y eliminando barreras a las pruebas de detección de la forma más común de demencia.
El estudio, dirigido por el instituto estadounidense ‘Banner Health’ en colaboración con la Universidad de Exeter, analizó a 337 pacientes de siete centros de estudio europeos en Dinamarca, Italia, España, Suecia y el Reino Unido. La cohorte incluía personas sin deterioro cognitivo o con deterioro cognitivo leve, personas con demencia y adultos con síndrome de Down, que tienen un alto riesgo genético de desarrollar la enfermedad.
Los investigadores recogieron unas gotas de sangre de las yemas de los dedos de los participantes, que se secaron en una tarjeta especial, y las compararon con los resultados de análisis de sangre estándar y de líquido cefalorraquídeo.
Un cambio de paradigma en la detección
Los resultados, publicados en Nature Medicine, mostraron que los principales marcadores utilizados para diagnosticar la enfermedad en la prueba de pinchazo en el dedo coincidían estrechamente con las pruebas convencionales, y que el nuevo método era capaz de identificar los cambios relacionados con la enfermedad con una precisión del 86%.
El equipo se centró en tres biomarcadores sanguíneos relacionados con el Alzhéimer: p-tau217, una proteína utilizada como marcador principal para el diagnóstico de la enfermedad, GFAP, un marcador de la inflamación cerebral, y NfL, que refleja el daño en las células nerviosas.
“Este avance podría cambiar radicalmente nuestra forma de investigar el Alzhéimer al demostrar que los mismos biomarcadores que los médicos utilizan para detectar la patología de la enfermedad pueden medirse con un simple pinchazo en el dedo realizado en casa o en entornos comunitarios más remotos”, ha declarado Nicholas Ashton, director del Programa de Biomarcadores de Fluidos de Banner e investigador principal del estudio.
Hacia un cribado masivo y accesible
Añadió que, aunque aún faltan años para su uso clínico, el trabajo abre vías de investigación que antes eran imposibles, permitiendo a los científicos estudiar poblaciones diversas e infrarrepresentadas y realizar cribados a gran escala.
La enfermedad de Alzhéimer afecta actualmente a unos 7 millones de personas en Europa, y se prevé que los casos se dupliquen de aquí a 2030, según el Consejo Europeo del Cerebro. Los métodos de diagnóstico más populares incluyen escáneres cerebrales o análisis del líquido cefalorraquídeo, que son más invasivos, caros y sólo están disponibles en centros especializados, explican los investigadores.
“Avanzamos hacia un futuro en el que cualquier persona, en cualquier lugar, pueda contribuir a avanzar en nuestra comprensión de las enfermedades cerebrales. No se trata sólo de un avance técnico, sino de un cambio de paradigma en la forma de llevar a cabo la investigación neurocientífica”, afirma Anne Corbett, catedrática de investigación de la demencia en la Universidad de Exeter y una de las autoras del estudio.
