El presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha ordenado redoblar la militarización de la frontera con Venezuela en momentos de creciente tensión. El mandatario ha ordenado al Ejército ampliar el número de soldados desplegados en la convulsa región del Catatumbo, donde ya se encuentran 25.000 efectivos, “para lograr reducir al máximo las fuerzas de la mafia”, según informó este jueves en sus redes sociales. También señaló que él mismo había solicitado la militarización del lado venezolano que Caracas anunció al comienzo de esta semana.
“No es la tierra la que le gana a la mafia, es la coordinación entre los dos Estados quien lo logra”, apuntilló Petro en su mensaje en X, su canal de comunicación favorito. El presidente colombiano, que ha insistido en negar la existencia del cartel de los soles, la organización ilegal de mandos militares venezolanos que Estados Unidos acusa de narcotráfico, persiste en un acercamiento con el régimen de Nicolás Maduro en el momento que se antoja más costoso diplomáticamente.
Ambos Gobiernos firmaron un memorando de entendimiento el mes pasado para crear la primera zona económica binacional justo en la región ahora militarizada. Objeto de controversia, esa iniciativa generó revuelo en Colombia, al punto de que Bogotá se apresuró en aclarar que no tenía propósitos militares de ningún tipo, después de que Maduro así lo había dado a entender.
Solicité la militarización de la frontera del Catatumbo del lado Venezolano, para lograr reducir al máximo las fuerzas de la mafia.
He ordenado al ejército Colombiano ampliar el número de efectivos en el Catatumbo colombiano.
Tenemos 25.000 soldados en la zona.
No es la tierra… https://t.co/FYziZdRgVM
— Gustavo Petro (@petrogustavo) August 28, 2025
El lunes, el ministro de Interior y Justicia venezolano, Diosdado Cabello, ya había anunciado el envío de más de 15.000 uniformados venezolanos como refuerzo para “resguardar la frontera”. El hombre fuerte del régimen chavista resaltó entonces la colaboración del Gobierno colombiano, y le pidió hacer lo propio del otro lado de una porosa línea limítrofe de más de 2.200 kilómetros. El Catatumbo, en el departamento de Norte de Santander, limítrofe con los estados Zulia y Táchira, es la región con mayor concentración de cultivos de hoja de coca en el mundo. Allí opera un archipiélago de grupos armados ilegales.
Los anuncios se producen en medio del aumento de las tensiones geopolíticas en la región, luego de que el chavismo convocó el fin de semana el alistamiento de milicianos como respuesta a la movilización de buques estadounidenses en el Caribe.
La Casa Blanca de Donald Trump, que acusa a Maduro de estar involucrado en actividades ilícitas y ofrece una recompensa de 50 millones de dólares por su captura, ha argumentado que el enorme operativo es parte de su política contra el narcotráfico y se desarrolla en el marco de un ejercicio militar planificado de antemano con países de Europa y América Latina. En la vecina Colombia, las acciones ordenadas por Trump se han reseñado como el mayor despliegue militar de Estados Unidos en el Caribe desde la invasión a Panamá, lo que ha desatado todo tipo de especulaciones.
Colombia se encuentra en una posición muy difícil frente a esta escalada de tensiones, advierte Elizabeth Dickinson, analista del International Crisis Group. Aunque Bogotá no ha reconocido el resultado de las elecciones venezolanas del año pasado sin ver las actas, después del fraude perpetrado por Maduro, ha sido firme en mantener todas las formas de cooperación diplomática y militar que hacen funcionar una relación bilateral. “El Gobierno de Petro está muy preocupado por la posibilidad de una escalada militar en Venezuela. Las repercusiones del lado colombiano podrían ser realmente catastróficas en cuanto a la estabilidad de la zona, la presencia de grupos armados y el flujo migratorio”, señala.
El anuncio de Petro es “confuso”, apunta por su parte Jairo Libreros, profesor de seguridad y defensa nacional de la Universidad Externado, en Bogotá. “No solicitó la militarización en un momento crítico como lo fue en enero, cuando el ELN utilizó territorio venezolano para entrar como Pedro por su casa en el Catatumbo”, argumenta en alusión a la feroz arremetida guerrillera, que provocó el desplazamiento de unas 60.000 personas, una emergencia humanitaria de enormes dimensiones. ¿Por qué ahora? Para mandarle al Palacio de Miraflores, la sede del Gobierno venezolano, el mensaje de que Bogotá no tiene nada que ver con las maniobras de Estados Unidos, apunta Libreros.