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Hungría acogió por primera vez una gran competición internacional de snowboard, con la participación de atletas procedentes de ocho países en una prueba de la European Street Cup. El evento se celebró en Városliget, en pleno centro de Budapest, un entorno idóneo para el snowboard callejero, una disciplina que no requiere grandes montañas.
“Proviene básicamente del monopatín. Los competidores realizan trucos sobre distintos elementos deslizantes. Con el skate se hacen cosas muy parecidas en verano”, explica a ‘Euronews’ Balázs Bécsy, presidente de la Asociación Húngara de Snowboard. Bécsy y su equipo trabajan desde 2019 para llevar a Hungría una prueba de la Copa de Europa o incluso de la Copa del Mundo.
El creciente reconocimiento de esta disciplina quedó reflejado en 2025, cuando la Federación Internacional de Esquí y Snowboard incluyó oficialmente el snowboard callejero en su calendario. Desde entonces, su popularidad no ha dejado de aumentar y no se descarta que pueda formar parte del programa olímpico de 2030.
Uno de los grandes objetivos del snowboard callejero es atraer a nuevos públicos. Las competiciones tipo ‘Rail Jam’ no exigen desplazarse a estaciones de esquí, ya que pueden celebrarse en espacios urbanos. Así ocurrió en Budapest, donde el sistema de raíles se instaló junto a la pista de hielo artificial de Városliget.
La cercanía entre público y deportistas es uno de los grandes atractivos del formato: los trucos y las caídas se vivieron a apenas unos metros de los espectadores, y no fue raro ver a los ‘riders’ de snowboard detenerse para chocar los cinco con las primeras filas tras completar sus rondas.
Los húngaros brillan en casa
Varios deportistas locales compitieron en la prueba de Budapest y tanto en la final masculina como en la femenina hubo representación húngara. Tras la competición, la finalista Lili Tóth explicó por qué eligió el snowboard callejero.
“Sinceramente, fue por la adrenalina. Me gusta mucho que siempre haya nuevos retos y cosas que aprender. Realmente, no hay quien me pare“, afirmó la atleta, cuyo principal objetivo a corto plazo es clasificarse para la Copa del Mundo.
La prueba femenina fue ganada por la británica Mia Langridge, mientras que Lili Tóth terminó en quinta posición. En la competición masculina, Botond Fricz llegaba como uno de los favoritos tras haber ganado la anterior prueba de la Copa del Mundo y cumplió con las expectativas al colgarse la medalla de bronce. El podio lo completaron los neerlandeses Thom Vogel y Thom Wijnstra.
